La newsletter de Alex Cortijo · 2 min de lectura

Quedar bien

En 1975, cuatro de cada diez estadounidenses invitaban a amigos o familia a casa al menos una vez al mes. Este año, según una encuesta de Data for Progress, son poco más de uno de cada diez.

No es que la gente haya dejado de querer verse, porque cuando preguntas por qué ya no reciben, las respuestas tienen poco que ver con los amigos y mucho con la casa: la comida, el desorden o si el salón está lo bastante presentable. Hay terapeutas que cuentan que sus pacientes, cuando hablan de recibir en casa, usan la palabra “vergüenza”.

Así que la cena con amigos no ha desaparecido, sino que se ha mudado. Y muchas veces se muda a tu comedor.

Lo curioso es que eso cambia también QUIÉN es la persona que llama para reservar esa mesa para ocho. Me explico:

Normalmente tratamos a una mesa grande como a un cliente más, solo que viene con más gente. Pero en realidad la persona que reserva es un anfitrión. Es quien eligió el sitio, quien convenció a los demás, quien va a mirar de reojo si todo el mundo está a gusto y es quien, al final de la noche, se va a sentir responsable de si salió bien o no. No te ha reservado una cena, sino que te ha elegido para sustituir a su casa. Y eso vale mucho.

Un anfitrión no necesita lo mismo que un cliente. Necesita quedar bien, que le saluden por su nombre al llegar, que nadie de su mesa se quede esperando más de lo normal, que la cuenta llegue a sus manos y no al centro de la mesa.

La idea de hoy

Quien reserva para un grupo no solo busca dónde cenar: quiere que le hagas quedar bien.

La próxima vez que tengas una mesa grande, busca quién reservó. Y piensa qué podrías hacer para que esa persona se vaya convencida de que eligió bien.

Alex Cortijo

Un abrazo,

Alex

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