La newsletter de Alex Cortijo · 2 min de lectura

Uno te da orgullo, otro te da de comer

Esto es una historia real, pero podría ser la de cualquier negocio gastronómico.

Pasó hace poco en Barcelona. Un cocinero tenía dos negocios, casi uno al lado del otro. El primero era un restaurante con estrella Michelin, con menú degustación, platos de autor y vinos caros. El segundo era un bar de barrio de toda la vida, con tapas, guisos, cosas a la plancha y vinilos sonando.

Adivina cuál ha cerrado.

¿Ya lo sabes, verdad? Efectivamente, el de la estrella. Después de ocho años abierto, su chef y propietario lo ha cerrado. En sus palabras, no tienen la cantidad de clientes que necesitan para ser rentables. Mientras tanto, el bar atiende a más de 3.000 personas al mes, y su próximo proyecto es todavía más sencillo: bocadillos, música y vinilos.

No es ninguna novedad que los restaurantes gastronómicos viven un cambio de época. Los precios han subido, la gente tiene menos dinero para gastar y cada vez cuesta más llenar un restaurante así.

A él le tocó tenerlo separado, cada cosa en un local distinto, y por eso se ve tan claro. Pero en la mayoría de negocios las dos cosas conviven bajo el mismo techo, muchas veces en la misma carta. Está el plato del que estás orgulloso, el que te costó meses sacar y el que enseñas cuando alguien te pregunta qué hacéis. Y está el que de verdad vende, que muchas veces es el que menos gracia te hace. No suele ser el más elaborado ni el más fotografiado, pero es el que vendes sin esforzarte.

Las dos cosas importan. Lo que te da orgullo es lo que te hace levantarte con ganas y lo que hace que la gente hable de ti. Pero si te olvidas de lo que te da de comer, un día te quedas sin ninguna de las dos.

La idea de hoy

Una cosa te da orgullo y otra te da de comer. No te olvides de ninguna, y menos de la segunda.

¿Cuál es cada una en tu negocio? ¿Y a cuál le estás dedicando más horas?

Alex Cortijo

Un abrazo,

Alex

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